La Vera la elegida

El líquido elemento    

 La finca  “Los Jaritales” forma parte del paisaje de la ladera sur de la mítica Sierra de Gredos,   norte de Extremadura   en la provincia de Cáceres. Nos separan apenas dos horas de Madrid y poco mas de una hora de Portugal.

     Desde el balcón de la casa es posible contemplar el macizo central y el Circo de Gredos, con el pico Almanzor y sus blancos neveros que le identifican gran parte del año. Al disponer de  esta orientación y con la sierra a sus espaldas,  toda la comarca se mantiene al refugio de las inclemencias meteorológicas de la meseta norte, disfrutando de un suave clima Mediterráneo. Una exuberante vegetación de montaña, se alterna con variados  cultivos dispuestos  en terrazas.

 

Esta región de atractivos privilegios naturales,  es la comarca de  La Vera(  https://www.comarcadelavera.com  ), Quizás sea esta, la región con más gargantas de agua
procedentes del deshielo, de la península Ibérica. A media altura, el promedio de distancia entre ellas es inferior a 4 Kms..  y todas vierten sus frías aguas  al río Tietar por su margen derecha y este a su vez al Tajo.  El agua es el elemento por excelencia. 

Pero por si esta primorosa gracia de poseer frondosos robledales e innumerables veneros, ha sido y fue por asignación natural, el hombre ha contribuido a esta armonía y cinco de sus poblaciones han sido declaradas Conjunto Histórico Artístico. Una de ellas es Valverde de la Vera en cuyo término municipal se encuentra ubicada  “Los Jaritales”.

 

 

Por la labor.

   La finca  dejó de tener interés para su explotación agrícola, allá por los años setenta. Sus anteriores propietarios utilizaron estos bancales para la plantación  de un productivo higueral,  y pastizal de ganado vacuno en la zona de cañada más propicia para ello.  En los años de barbecho fue arrendada para pasto de cabras hasta  su posterior puesta en venta.

      A pesar de los años y  el olvido, sus paredes de piedra  han prevalecido al lento e insistente acoso del tiempo.  Algunos bancales proyectados en holgadas hoces, recuerdan las trazas de un inverso hemiciclo, adaptándose al caprichoso  terreno. Toneladas de piedra en perfecto orden y riguroso aplomo, encajadas sin material que las afiance, más que la destreza del hombre en su colocación,  reflejan lo que en otros tiempos  pudo ser el extenuante e ingrato trabajo para sobreponerse  a la veces incierta vida en el campo.   

     

        

  El terreno va decreciendo ligeramente de Norte a Sur y  sus dos cuadrantes más orientales son en llano . Esta característica es aprovechada para la ubicación de la mayor parte del actual cultivo.  El punto más alto se encuentra localizado en el extremo  Norte, haciendo linde con el camino a Valverde,  en donde se ubica un aljibe, que  en otros tiempos fue depósito de fermentación vinícola y que en la actualidad es utilizado como almacén de reserva de agua  a la vez  que de suministro del riego por goteo.    Poco antes de llegar al límite sur,  la pendiente se hace más pronunciada, una  pared de piedra nos anuncia  su final. En ese punto, ya podemos divisar  la garganta Naval a la altura del paraje de Ríolobos, a unos 300 mts., aproximadamente.